dimarts, 27 d’abril del 2010

Mi segunda familia

Salgo de casa cargada (los últimos años siempre acompañada de algún aro), con la coleta hecha, y habiendo comido algo con azúcar. Por si las moscas.
Puede que al despertarme haya maldecido a Dios y a su madre, puede que al abrir los ojos haya suplicado por no ir y poder quedarme soñando.
Pero no, en el momento que pongo los pies fuera de casa la energía vuelve a mi; al fin y al cabo voy hacia uno de los lugares más importantes para mi.
Es curioso como la gente observa los aparatos que llevas en la mano; la mayoría de gente no conoce este deporte, y la parte que si lo hace suele relacionarlo con la anorexia y la mal nutrición. Así que la gente que reacciona al ver un aro o unas mazas suele mirarte con cara de "Oh, pobre chica que entrena 19 horas al día y no le dan de comer". Pero bueno,la cuestión es que, si fuese así, yo nunca hubiese seguido con la rítmica.
Abro la puerta del gimnasio y ya está la música sonando, alguna que otra compañera cambiándose y mi entrenadora apoyada en la pared blanca, esperando al resto.

- Fas tard. - me dice siempre sonriendo, aunque sea mentira.

Mientras me cambio pienso en Esther, mi entrenadora. Mi vida no tiene recuerdos sin ella. Comencé con tan solo 6 años, y mis recuerdos anteriores son bastante borrosos, así que todo lo que recuerdo, todo lo que relaciono con la vida en la ciudad, va de la mano con ella. Puede ser fría y dura cuando se lo propone, sobretodo cuando por nuestra culpa su esfuerzo se ha ido a la basura. Sabe separar la vida privada de la vida en el entreno, si estamos entrenando estamos entrenando. Y no hay más. Puede llegar a entrenar 10 horas al día, sin rechistar, tan inspirada como en el primer momento, tan solo para nosotras.
Tiene una imaginación cautivadora; puede hacer los montajes más fuertes,divertidos, elegantes, tristes y espectaculares que nunca hayas visto.
Una de mis partes favoritas de la rítmica es a principios de cada curso, cuando los montajes aún no se han empezado, y nos sentamos todas juntas, a buscar la pose inicial que no guiará el resto del año. Es como la primera pincelada de lo que llegará a ser un gran cuadro. Esther siempre ha sido mi segunda madre. Me reñido cuando he hecho algo mal, ha llorado de alegría cuando he triunfado, me ha abrazado en los momentos de dolor, me ha traído comida, me ha llamado durante horas, me ha pedido consejo, me ha gritado, me ha escuchado... No puedo describirla sin que se me haga un nudo en la garganta. Por supuesto que tiene sus cosas, pero es ella. Es la que me ha entrenado de 8 de la mañana a 8 de la tarde, es la que me ha ayudado a recuperarme de lesiones.

Salgo a la pista de calentamiento y ya han llegado ellas. Mi cuatro estrellas.
En 13 años he tenido muchas compañeras, unas mejor que otras, pero la mayoría buenas.A unas pocas sé que siempre las tendré en el corazón, a otras se que ni las recordaré. Pero ellas, mi conjunto actual, son las mejores con diferencia. Y eso que han llegado al final de mi camino. Carol es la pequeña de las cinco, tiene 15 años y es la revolución del equipo. Es fuerte a la par que elegante, toda ella es constancia y esfuerzo.Intenta superarse cada día, y lo mejor es que siempre lo consigue. Carol es amor y carácter, todo mezclado. Silvia tiene mi edad,y es mi compañera desde pequeña. Nunca habíamos estado juntas en el mismo grupo,pero la recuerdo con admiración; no le tiene miedo a nada, si hay que lanzar se lanza, si hay que luchar se lucha, ya iremos encarando lo que venga con paciencia. Se exige muchísimo,es tan buena gimnasta que no puedo decir nada más.Eso si, podría definirla como una gran sonrisa andante. Anto es el espíritu de la gimnasia rítmica en persona. Es la chica con más flexibilidad que conozco, y eso ya la hace admirable. Pero no es solo eso, Anto tiene tanta fuerza dentro, tanta pasión en el corazón que cuando pisa el tapiz se te pone la carne de gallina. Sabe aprovechar sus condiciones, y eso no puede decirlo todo el mundo. Es dulzura y inocencia, aunque no te despistes mucho que rápidamente te suelta una de buena. Te ayudará siempre que pueda, sin pedir nada a cambio, solo para que tú mejores. Y por último Cristina. Cristina es la veterana del grupo, y se nota. Nada podría definirla mejor como técnica y serenidad. Le des el aparato que le des, le pidas el lanzamiento que le pidas...ella te lo hará. Es esa persona clave que nunca se pone nerviosa, que siempre está calmada porqué para ella la rítmica no es competición, es disfrutar.
Este pequeño gran equipo ha cambiado mi manera de entender la rítmica. He visto que es la compenetración total, que es morirme de ganas por abrazarlas al final de un ejercicio. He visto como el trabajo constante tiene recompensa.
Hoy me doy cuenta de que este verano será mi último verano con vosotras como equipo, y se me parte el corazón. Julio del 2009 fue agotador, sí. nunca entrenábamos menos de 3 horas, nunca teníamos más de 20 minutos de descanso. Pero y qué? Y todas las risas, el montar, el probar cada movimiento, el sentir la música dentro,el lanzar, girar, marcar y ver que vamos iguales. El ver la cara de satisfacción de la gente al ver que aquello funcionaba...
Solo puedo decir que me muero de ganas de repetir, de practicamente vivir con vosotras. Y este año, sea como sea, tenemos que demostrar todo esto.


http://www.youtube.com/watch?v=SgWV6DltF9w

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