dimecres, 25 d’agost del 2010

Habitación nº 9

Cada día le costaba más dormir, era una pesadilla. Se tumbaba en la cama,cansada físicamente,pero sobretodo mentalmente. Era como si necesitase meterse debajo de un gran chorro de agua fría para así dejar de oír todas esas voces de su cabeza que, desde hacía semanas, no hacían otra cosa que gritar. Hubieron unos días de este verano que había conseguido dormirse en seguida, despertándose sorprendida, relajada. Pero, daba igual el motivo, se habían acabado esos días de tregua y cada día seguían dándole las 3 y las 4 de la madrugada. Lo más raro de todo es que cuando el despertador la reclamaba a las 6 de la mañana sentía cierto alivio interior, como si incluso dormida su cuerpo estuviese en tensión, sin dejar de dar vueltas a todo su mundo.
Pero hoy no era así, tan solo eran las 12 y ya se le cerraban los ojos.Había algo diferente, se había dado cuenta a las siete de la tarde. Algo había cambiado en su manera de pensar, algo, sin saber que era, se había desatado en ella, y eso la hacía estar más tranquila, más segura de si misma.

Abrió los ojos y, como incluso ella esperaba, ya no estaba en su cama. Había aparecido delante de un motel de carretera, con la pintura blanca oscurecida y el jardín mal cuidado.
Se acercó al porche, sabiendo que podía entrar donde quisiera sin que se lo impidiera nadie. La primera puerta que vio era la número 4, pero siguió andando hacía las demás. Algunas llamaron su atención, como la 6,la 11 o la 28, pero continuó andando; sabía que entraría en ellas tarde o temprano.
Y la última, como no, era la que buscaba. La habitación número 9. El pequeño número de hierro estaba oxidado y colgaba ligeramente. Le gustó, le recordó a ella misma.
Entró, sabiendo de sobras a quién encontraría dentro. Olía a palomitas.

- Vaya! - incluso se alegró de estar en lo cierto. Estaba igual que siempre – Me alegro de verte.
- De verdad? - dijo la chica morena que estaba sentada en la cama.Estaba jugando a ajedrez, aunque estaba sola.Algo típico en ella.- Pero si siempre me has odiado.- Sonrió orgullosa de si misma.
- Nunca te he odiado, pero no me hacía feliz que alguien viniese siempre a recordarme como soy de retorcida.
- Soy parte de ti, no puedes evitarme.
- Someday I will – dijo la chica guiñándole un ojo.

La examinó mientras la otra levantaba la vista al cielo,estaba igual que la última vez que se encaró a ella. Los ojos azules,especiales, el pelo oscuro, la piel morena, los rasgos duros y decididos. Estaba más delgada, bastante más. Volvió a sonreír, supongo que tenia lógica.

- Como va todo? - le preguntó- Qué haces aquí?
- Va,cállate. Ni que no supieses que estamos aquí para que tú me cuentes cosas, y no yo.
- Ya estamos ... -dijo - Qué quieres saber?
- Para empezar,por qué estás así?
- Así como?
- Bien, sin tu clásica histéria emocional.
- Te molesta que esté bien? - dijo la chica, sorprendida.
- Hombre, cuanto mejor estás tú peor estoy yo, así que la idea no me entusiasma. Pero no es eso. Es algo raro lo que veo en ti, has cambiado y ni siquiera me he dado cuenta. Como lo has hecho?
- Ha sido él. Él me ha cambiado. - se limitó a decir.
- Él? - se rió de la chica. - Él ya no está y lo sabes hace tiempo.
- Eso no quita el trabajo que ha hecho conmigo antes de que..antes de todo.
- Mmmm...- meditó. Se acercó a mi y me puso las manos en las mejillas, cerrando los ojos.

La chica los cerró también, conocía bien esa sensación. La paz fluyó a través de ella, notaba como alguien en esos momentos se estaba preocupando por ella, por como intentaban llegar a su alma con ese simple gesto que siempre le había dicho tanto.

- Vaya...- dijo la chica morena mirándole sorprendida. - Ha hecho un buen trabajo. Brillaste de verdad por un tiempo.
- Lo sé.- le apenaba pensar en ello; eso era todo, él no iba a curarla más,al menos no de ese modo. - Ahora venga lo que venga sabré enfocarlo de otra manera ,espero.
- Dime una cosa... Duele?
- Muchísimo. Más de lo que él jamás se creerá. - dijo ella.
- Y ahora qué? No tienes muchas opciones. Él no volverá para buscarte y tú en breve no querrás por nada del mundo ser encontrada por nadie.
- Puede que sí me deje. Él me ha abierto los ventanales y ahora no puedo dejar de respirar aire puro, quiero seguir viviendo así. Me gustaba mucho esa sensación de que todo podía salir bien, de que por una vez en la vida todo era sencillo, sin fingir nada. Simplemente encajaba porqué eramos nosotros.
- Él no lo sentía así. - se volvió a reír de ella, no podía evitarlo.
- Vaya,tú crees?.- susurró con ironía. -Pero todavía puedo saborear las sensaciones que él me ha provocado; el ver como se le escapa la verdad de lo que lleva dentro en cada sonrisa arrancada,el tocarle el pecho y sentir su corazón latir en la palma de mi mano mientras hacíamos el amor, el no entender por qué sentía todo eso cuando sonaba la música, el enfadarme conmigo misma...-se quedó callada unos segundos con los ojos cerrados- Es lo mejor que me ha pasado nunca.No haría justicia a lo que he sentido si te lo cuento con simples palabras. Y todo gracias a él.

La chica morena la miró consternada. Nunca la había visto así, aceptando la verdad,emocionada al recordar algo que nunca le había pertenecido. Por algo que solo se había sentido de esa manera tan brutal en el corazón de ella. Era irónico que eso le pasara.

- Y ahora solo te queda el suspiro agonizante de algo que te quitaba el aliento.
- Las cosas cambian, se acaban. No puedo lamentarme más por algo que jamás ha sido mio.
- Pero sigues siendo su amiga. -dijo sin entenderlo.
- Eso es lo único que nunca cambiará.
- Estás muy segura de eso, por lo que veo.
- Tiene que ser así... es lo único que nos queda de lo que hemos construido.

Y esta vez no se despertó, ni podía ni quería. Necesitaba más aire, más sol y risas.
Necesitaba más de todo eso e iba a buscarlo.

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