divendres, 11 de juny del 2010

Locura pasajera IV

Abro los ojos y, para mi sorpresa, ya no estoy en mi cama. De repente hace frío y mis pies notan la arena húmeda. Enfoco la vista todavía algo dormida y veo que estoy encerrada en una extraña jaula, cerca del mar. Estoy al aire libre y la brisa huele a tormenta, al alzar la vista las primeras gotas caen sobre mí. Es un lugar precioso, la jaula ha sido colocada oportunamente encima de un acantilado, dándome una de las vistas más impresionantes que he tenido nunca. Suspiro feliz, pero entonces me doy cuenta de que no debería estar ahí. Quizá haya tardado demasiado...
Qué hago encerrada? Si justamente hace poco que salí en libertad...Entonces me fijo bien donde estoy y veo que los barrotes de la jaula no son barrotes comunes, son blancos y mullidos. Al acercarme y examinarlos, me doy cuenta con repelús que los barrotes están hechos de algodón; de un precioso,suave y asqueroso algodón. Me tiro para atrás con asco, sin poder evitar que se me ponga la carne de gallina. Este es el juego? Encerrarme en algo inofensivo, en algo que sé que no puede hacerme daño real pero que no puedo soportar? Inteligente truco. Respiro profundamente, armándome de valor y me acerco a ellos, rozando con la yema del dedo índice uno de ellos. Un enorme escalofrío recorre todo mi cuerpo y tengo que cerrar los ojos con fuerza ya que el asco me puede. Me siento en el suelo con las piernas cruzadas e intento pensar en algo pero, para variar, una estupidez como esta me bloquea. Por ahora estoy bien, esta jaula no me incomoda, de hecho es solo una protección más. Bueno no, para qué nos vamos a engañar, no estoy bien del todo pero...No me veo capaz de salir, al menos aquí no tengo que fingir nada ya que no hay nadie que pueda ver mi "miedo" a esos barrotes. Pero y el día que sí que quiera? El día que quiera abrir estas puertas? Me inventaré alguna otra escusa?
Es así como me doy cuenta de que este es el juego de mi vida, el esquivar las cosas que más miedo me dan. Esquivar cualquier cosa que pueda darme escalofríos o algún tipo de dolor de cabeza. Esquivar todo lo que pueda traerme sensaciones demasiado fuertes. Por ahora estoy bien aquí dentro, pero... Y el día que quiera tirarme al agua? Podré ese día apartar los sencillos barrotes?

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