divendres, 1 de març del 2013

Michicant



Puede que todo fuese un sueño, pero Matt estaba seguro de que, a lo lejos, a través del cristal, alguien estaba susurrando su nombre. Su madre dormía con él por si tenía pesadillas desde que su padre decidió ir a matar a los alemanes. Pero Matt sabía y había visto como quien tenía pesadillas era ella. Sin hacer ruido, metió sus diminutos pies en sus diminutas zapatillas de terciopelo gris y se acercó de puntillas a la oscura ventana. Fuera nevaba y eso le animó, siempre había adorado jugar a cazar estrellas de hielo. Aunque ahora eso no tenía importancia, así que se encaminó hacia el corredor con valentía. Mina, su nana, dormía roncando escandalosamente con un pie fuera de la cama. A Matt siempre le hacía gracia esa imagen, como si Mina necesitase tocar con un pie en el suelo para no perderse para siempre entre sus sueños. Antes de llegar al portón principal volvió a escuchar como la voz le llamaba, pero esta vez se asustó. Y si se trataba de ese señor que su madre siempre le decía? El que siempre se llevaba a los niños para venderlos a otros hombres malos.
Pero no, no podía ser. La voz era amable, y además, ni siquiera los señores malos salen a la calle con ese frío.
Caminó abrazándose las costillas, tiritando irremediablemente. Buscaba la voz, esa voz que le llamaba dulcemente, sacandole de la cama.

- Matt? Matt cariño

Se giró alarmado. Matt tenía siete años y se consideraba el niño más valiente de la clase, pero había que reconocer que esa situación asustaría a cualquiera, incluso a Joe, el chico más fuerte del curso.

-Quién es? -dijo con voz aguda. 
-Ven, estoy aquí.

Matt se encaminó hacia donde procedía la voz, intentando ser tan valiente como le prometía a su madre que era cada noche.
Una figura alta y morena estaba de rodillas, de manera que quedaban cara a cara.

-Papá? - chilló 
-Shhhht...mamá no debe oirnos. Esto será nuestro secreto, está bien? 
-Claro – sonrió- Cuantos malos has matado? Mamá dice que estás salvando el mundo. 
-Eso no importa ahora campeón. Dime una cosa, tu madre está bien?
 -Bueno...llora por las noches, ella se piensa que duermo, pero no, puedo oirla. Creo que te echa mucho de menos. 
-Y yo a ella campeón – se quedó serio, aunque enseguida volvió a colocar su clásica sonrisa.- Tienes que irte ya a dormir, nos veremos muy pronto, de acuerdo?
-Sí, muy pronto. Prométemelo
-Prometido cariño. Va corre.

Matt se metió en la cama con el corazón desbocado. Cerró los ojos con fuerza e intentó volver a dormirse, tarea inútil.
No fue posible hasta que no sé dio cuenta que su pie estaba congelado, ya que llevaba horas fuera de la colcha,intentando tocar el suelo.

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