De qué me sirve seguir aquí amarrada, si me has demostrado que cada vez que me he relajado me has apuñalado por la espalda? De qué me sirve confiar y tratar de olvidar todo lo que me has hecho vivir,de intentar ser feliz, si cuando más fuerte he luchado ha sido cuando más fuerte me has empujado contra el suelo?
No he tenido la mejor de las actitudes. Nunca la he tenido. He escondido y barrido bajo la alfombra cualquier cosa que pudiese entorpecer mi día a día. He colocado parches de alegría encima de heridas que ahora se han podrido por la humedad. He agachado la cabeza debajo del ala cada vez que he tenido que responder ante ciertas emociones. Pero todo esto ha sido porque me he sentido siempre tremendamente sola. Sola con amigos, con novios, con la música, con la danza, con la rítmica, en casa, de viaje, escribiendo, leyendo, durmiendo. Eso sí, sin entender nunca el porqué. Sin entender la razón por la cual cualquier situación, incluso la más alegre, tenia para mi un regusto amargo. Que aunque pasara la mejor de las noches, yo me iba a dormir con una espina incongruente clavada que me hacía dormir intranquila. Sin entender porqué a veces soltaba una carcajada cuando mi mente estaba a quilómetros y quilómetros de distancia.
Pero en realidad nada de esto tendría la mínima importancia si me hubieras dejado ser feliz. Si nos hubieras dejado estar juntos, tranquilos. Podía vivir con ello, sabiendo que todo tenía para mi un matiz diferente al del resto de personas. Podía vivir sabiendo que mil vacíos me acecharían de noche cuando estuviese sola y desprotegida, sin nadie que me abrazara o me deseara los buenos días. Podía vivir con el hecho de que lo único que realmente me calmaba era la rítmica, el escribir y el leer. Podía vivir con todo eso y más sin tener ningún tipo de pensamiento hacia la rendición, porque todo y que lo que tú me estabas proporcionando desde que era pequeña era una auténtica mierda, al menos nos teníamos los unos a los otros. Siempre he alardeado de familia, siempre me he sentido la persona más afortunada del mundo por la gente que me había criado,por la gente que me hacía reir , llorar, y crecer. Era feliz, todo y con el alcohol, con los taxis día sí y día no a las nueve y media de la noche, con los problemas enormes de dinero, con los secretos, con mis propios monstruos infantiles. Era feliz teniendo menos de la mitad que todos los niños de mi alrededor porque al llegar a casa había alguien que me hacía reír, alguien que me hacía la cena con todo el amor del mundo, alguien que me bajaba los pies al suelo cuando yo volaba demasiado alto.
Pero aún así, todo y darnos menos, nos has ido quitando aún más.
Por qué debería seguir aquí contigo? Atada y con un nudo permanente en la garganta que cada vez sé disimular menos? Por qué tengo que seguir sintiéndome débil porqué antes luchaba de manera innata, incluso ayudando a iluminar al resto? Me robas mi luz, mi único tesoro, día a día, sin piedad. Me haces sentir egoísta por no haberme enseñado a compartir, por no haberme ayudado a ser más abierta. Tú y las piedras que has decidido colocar en mi camino, habéis hecho que la gente se avergüence de mi.
Y tengo que seguir aquí, rendiéndote culto, como si fueses algo digno de admirar eternamente? Tengo que seguir aquí aguantando hasta que me arranques a alguien más de mi lado?
No.
No he tenido la mejor de las actitudes. Nunca la he tenido. He escondido y barrido bajo la alfombra cualquier cosa que pudiese entorpecer mi día a día. He colocado parches de alegría encima de heridas que ahora se han podrido por la humedad. He agachado la cabeza debajo del ala cada vez que he tenido que responder ante ciertas emociones. Pero todo esto ha sido porque me he sentido siempre tremendamente sola. Sola con amigos, con novios, con la música, con la danza, con la rítmica, en casa, de viaje, escribiendo, leyendo, durmiendo. Eso sí, sin entender nunca el porqué. Sin entender la razón por la cual cualquier situación, incluso la más alegre, tenia para mi un regusto amargo. Que aunque pasara la mejor de las noches, yo me iba a dormir con una espina incongruente clavada que me hacía dormir intranquila. Sin entender porqué a veces soltaba una carcajada cuando mi mente estaba a quilómetros y quilómetros de distancia.
Pero en realidad nada de esto tendría la mínima importancia si me hubieras dejado ser feliz. Si nos hubieras dejado estar juntos, tranquilos. Podía vivir con ello, sabiendo que todo tenía para mi un matiz diferente al del resto de personas. Podía vivir sabiendo que mil vacíos me acecharían de noche cuando estuviese sola y desprotegida, sin nadie que me abrazara o me deseara los buenos días. Podía vivir con el hecho de que lo único que realmente me calmaba era la rítmica, el escribir y el leer. Podía vivir con todo eso y más sin tener ningún tipo de pensamiento hacia la rendición, porque todo y que lo que tú me estabas proporcionando desde que era pequeña era una auténtica mierda, al menos nos teníamos los unos a los otros. Siempre he alardeado de familia, siempre me he sentido la persona más afortunada del mundo por la gente que me había criado,por la gente que me hacía reir , llorar, y crecer. Era feliz, todo y con el alcohol, con los taxis día sí y día no a las nueve y media de la noche, con los problemas enormes de dinero, con los secretos, con mis propios monstruos infantiles. Era feliz teniendo menos de la mitad que todos los niños de mi alrededor porque al llegar a casa había alguien que me hacía reír, alguien que me hacía la cena con todo el amor del mundo, alguien que me bajaba los pies al suelo cuando yo volaba demasiado alto.
Pero aún así, todo y darnos menos, nos has ido quitando aún más.
Por qué debería seguir aquí contigo? Atada y con un nudo permanente en la garganta que cada vez sé disimular menos? Por qué tengo que seguir sintiéndome débil porqué antes luchaba de manera innata, incluso ayudando a iluminar al resto? Me robas mi luz, mi único tesoro, día a día, sin piedad. Me haces sentir egoísta por no haberme enseñado a compartir, por no haberme ayudado a ser más abierta. Tú y las piedras que has decidido colocar en mi camino, habéis hecho que la gente se avergüence de mi.
Y tengo que seguir aquí, rendiéndote culto, como si fueses algo digno de admirar eternamente? Tengo que seguir aquí aguantando hasta que me arranques a alguien más de mi lado?
No.
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