Lo juntó todo sin mirárselo dos veces, apilándolo de cualquier manera. Todo lo que había allí en su día había tenido una gran importancia, pero ya era hora de dejarlo atrás, de dejar de pensar en ello y que al hacer eso le entrara el bajón repentinamente.
Había cometido muchos errores en su vida, muchisimos, pero había llegado el punto en que regodearse en el pasado comenzaba a no tener sentido.Se sentía mal.
Empujó a patadas algunas cosas,otras las apiló con cariño, despidiéndose sin mirarlas, con verdadera tristeza.
Entonces cogió una cerilla y, sin mirar hacia atrás, prendió fuego a todo ese montón de pedacitos de su vida hasta reducirlos a cenizas.
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