Y sí, desde hoy ( miento, desde hace muchísimo ) he comprobado que los pensamientos, una vez cogen cuerpo y voz, duelen.
Duelen hasta temblar, hasta querer gritar, hasta llorar. Duelen porqué quieren salir a la luz, duelen porqué quieren ser libres, pero sobretodo duelen porqué no les dejamos serlo. Los pensamientos duelen cuando se atascan,duelen cuando se reproducen entre ellos, creando y arruinando nuevas y antiguas ideas.
Y es así, de esta manera, como uno se acaba escondiendo, como uno acaba viendo que es muchisimo mejor callar e intentar relajarse.Tan solo vivir y ver qué pasa. Van a ser los pensamientos los que no te dejen disfrutar? O vas a ser tú mismo quién se impida vivir?
Basta, coge la llave y tírala al mar.
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