dilluns, 22 de març del 2010

Repartiendo ilusión III

Más días de caos, como todo lo que rodeaba este tour. Desayunos apresurados, sonrisas matinales, bostezos de media tarde,gritos de niños felices,gritos de adultos enfadados...La vida es dura señores, tengan cuidado de no darle demasiada importancia a estas estupideces,pueden arrepentirse. Es un consejo.
Pero lo peor de todo es que había llegado el mal royo al equipo, la tensión y el cansancio de 75 ciudades y pueblos por fin había calado en nuestros cuerpos y mentes.
Me encontré más sola que nunca, queriendo marcharme de allí para poder tumbarme en mi cama (mi cama, no la de 4 hoteles a la semana...) y poder poner mi música, cerrar los ojos y llorar tranquila, intentando sacar toda la porquería que se había ido acumulando des de diciembre.
Pero por el contrario, reaccioné de manera totalmente distinta. Saqué buen humor de donde no había, conseguí abrazos necesarios, incluso arranqué carcajadas del más enfadado. El punto clave fue que dos niños discapacitados me abrazaran, dándome las gracias por algo de lo que realmente creo que no eran conscientes. Eso volvió a romper mi equilibrio y me hizo ver que, por muy de mal humor que me pongan, por muy harta que esté de la maldita rutina, de los enfrentamientos en casa, de los desastres amorosos, de los estudios...Siempre, siempre, se puede sacar una sonrisa. Siempre hay que ser capaz de decir: pues yo doy más.
Vivir entre desconocidos me está enseñando cosas que nunca imaginé, como el valor del silencio o el compañerismo cuando el caos reina en tu "hogar". Por que ese maldito bus se ha convertido en parte de mi hogar, me guste o no.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada