La verdad es que no sé porqué la gente no lo entiende.
Lo más fácil,lo más cómodo y seguro, es forrarse el corazón.
Sí sí.
Todo tiene su proceso,claro.
Primero se necesita que la vida te de el típico apuñalamiento.Tiene que ser muy profundo.Con un pequeño desgarro en el corazón ya tienes bastante.
Entonces,cuando crees que ya no puedes sangrar más, te das cuenta de que solo te han llenado las heridas con sal.
Duele, duele mucho. Casi más que el apuñalamiento.
Hierves por dentro. Las noches se hacen eternas.
La ciudad entera duerme, pero a ti te duele demasiado para poder cerrar los ojos.
Cuando te descuidas el sol ya está anunciando otro fatídico día.
La sal te escuece cuando cae con las lágrimas.
El siguiente paso es ignorar el dolor,sonreír y hacer como si nada ocurriese.
Pasan los días, pasan los meses y sí, la gente deja de preguntarse que te pasa porque creen que la herida ya está cerrada y curada.
Pero claro...Llega el momento en que no te gusta mentirte a ti mismo y decides que nada de eso te volverá a pasar.Así que acolchas tu corazón del material más impenetrable posible.Llega la calma instantánea. ¿Quién necesita drogas?
Indiferencia,oscuridad, incertidumbre, culpabilidad.
Una lista eterna de sentimientos que solo tú conoces, porque claro, te has forrado el corazón y no hay manera de que nadie note nada.Parece fantástico durante un tiempo,claro.
Pero uy,vigila!
Porqué lo que no sabe nadie es que una vez tienes el magnífico escudo puesto, no hay quien lo quite.No hay remedio.
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