Cada nuevo elemento en la vida de alguien puede cambiarla para siempre. Cada nuevo momento, cada nueva sensación pueden provocar la creación de un nuevo ser o de una determinación a cambiar. Cada tic tac, cada día que dejamos transcurrir sin percatarnos es un desgaste completo de nuestra única vida. Solo tenemos un cuerpo, solo tenemos unos años que, como ocurre en todo mortal, tienen una fecha de caducidad. El miedo a morir es una de las mayores estupideces que formulan los seres humanos, ya que no tenemos referencia alguna de que sea posible que suceda lo contrario. Así,una mala acción tambien determina a una persona a ser distinta, a cambiar. A veces, uno desea cambiar con todas sus fuerzas aunque sea consciente de que no es posible. Pero se intenta, una y otra vez. Pero qué pasa con la gente de tu alrededor? Tú puedes cambiar, pero tus actos están en sus memorias. Al alcohólico siempre se le recordará con su última copa en la mano. Con esa copa y con las burradas que hizo por ella. Ciertas personas tienen el don del olvido, o eso creen ellas. El ser humano tiene una memoria ejemplar, como un lienzo en blanco que absorve cada mancha de pintura que el pincel le estoca. Estos actos crean recuerdos, y los recuerdos raramente se eliminan. Estos actos generan cicatrices y las cicatrices siempre, absolutamente siempre, son visibles.
Vale la pena cambiar? Vale la pena perdonar?
Al fin y al cabo, tan solo nos estamos engañando a nosotros mismos, pero igual que los años, las mentiras caducan, y en este mundo en el que vivimos todo acaba sabiéndose.
dimecres, 25 de juliol del 2012
dimarts, 17 de juliol del 2012
divendres, 13 de juliol del 2012
Qué?
Por primera vez la puerta azul estaba abierta,mostrando la casa por dentro, empezando por su recibidor. Mil y una veces he imaginado como seria el interior, como sería aquella casa: sus habitaciones,sus sofá, su cocina... pero al ver la entrada...mi imaginación se hizo cargo de la situación. Le imaginé entrando por ese pasillo, besándola, entrando al interior de la casa a sabiendas de lo que estaba pasando y...
Tequila.
Tequila.
dimecres, 11 de juliol del 2012
Naturaleza
El talante es algo innato. Hay una fuerza en el interior de cada persona que nos moverá a actuar de determinadas maneras para siempre. Cierto es que los actos físicos pueden llegar a cambiarse: dejar la ropa tirada en el suelo, imponerse la costumbre de estudiar, entrenar fuerte...Hábitos que tenemos (o que no) y que se pueden cambiar a base de esfuerzo y concentración. Pero a parte de estos actos "físicos" existe la naturaleza de cada uno. Cada uno nace con un carácter específico, con unas debilidades y con unas carencias que,todo y que se camuflen en etapas de mejora, acaban saliendo a la luz cuando más relajado está uno. A veces intentamos luchar contra nuestra propia naturaleza a sabiendas de que vamos a fracasar. El que es mentiroso, lo es de por vida en mayor o menor grado,el que es optimista lo será aunque se le caiga la casa a trozos. Y con esto no digo que no se pueda cambiar,claro que podemos matizar nuestro carácter, nuestro humor, podemos al menos intentarlo. Sin embargo, no podemos cambiar nuestros sentimientos más profundos, nuestras raíces innatas, nuestra esencia.
Entonces mi pregunta es, hay actos que acentúan esa naturaleza, despertándola de manera irrevocable? Hay algo que pueda resaltar lo que ya somos,mostrándolo al mundo, marcándonos a los ojos de los demás? Qué pasa si esa naturaleza que tenemos dentro no hace feliz a la gente que queremos, sabiendo que seremos nosotros mismos los que las apartaremos de nuestro lado? Podremos intentar cambiar esa naturaleza? O es que entonces no son esas las personas correctas a nuestro lado?
Si queremos que algo cambie, no es que queremos algo diferente? Y si es algo diferente, no es que no queremos ese algo?
Entonces mi pregunta es, hay actos que acentúan esa naturaleza, despertándola de manera irrevocable? Hay algo que pueda resaltar lo que ya somos,mostrándolo al mundo, marcándonos a los ojos de los demás? Qué pasa si esa naturaleza que tenemos dentro no hace feliz a la gente que queremos, sabiendo que seremos nosotros mismos los que las apartaremos de nuestro lado? Podremos intentar cambiar esa naturaleza? O es que entonces no son esas las personas correctas a nuestro lado?
Si queremos que algo cambie, no es que queremos algo diferente? Y si es algo diferente, no es que no queremos ese algo?
dimecres, 13 de juny del 2012
Tu mirada
Me
miraste a los ojos, penetrando,
en lo más profundo de mi alma.
El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.
Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.
Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó, de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.
Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.
en lo más profundo de mi alma.
El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.
Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.
Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó, de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.
Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.
dimarts, 12 de juny del 2012
My city of ruins
El desastre se había extendido. Los edificios caían y el fuego arrasaba con lo que intentaba mantenerse en pie. La vista desdel aire mostraba calles repletas de gente que gritaba y lloraban desoladas. Los árboles, antes verdes y llenos de vida, ahora se derrumbaban y consumían en segundos, convirtiéndose en cenizas antes de tocar el suelo.
La ciudad estaba dividida en zonas muy claras. Una de esas zonas ya hacía tiempo que estaban en ruinas. El desastre se había apoderado de ella, dejándola practicamente invisible. De los edificios de aquella zona, todos pintados de colorines, tan solo se veía alguna que otra piedra que sobresalía en medio de la runa. Vasos de cerveza estaban repartidos por el suelo, creando una rara iluminación por el fuego reflejado en ellos. Si desviamos la vista, podemos ver como una zona de pistas de paddle también había sido arrasada. Había redes y pelotas desperdigadas en todas direcciones, y un niño pequeño muy moreno miraba hacia los helicópteros que intentaban controlar la zona. Unos metros antes, podíamos ver la que era la zona musical. Bares destrozados dejaban entre oir canciones de Cream o los Rolling, todo destorsionado por el fuego y los gritos de la gente. Era una zona tétrica, una de las que había sufrido más antes de acabar derruida. También, si mirábamos a lo lejos, podíamos ver el patio de un colegio. Los niños corrían arriba y abajo, algunos ayudándose dados de la mano, otros dejando a los compañeros atrás. El caos reinaba mientras las paredes del edificio que se caía borraban todas las historietas de esos niños. A un lado, encontrábamos un gran gimnasio. Estaba pintado de blanco y rojo y tenía una forma circular que le daba un extraño punto de vista desde arriba. El fuego lamía las paredes de fuera aunque, por suerte, por dentro todo seguía intacto.
En otras zonas más reduídas la gente intentaba reconstruir sus casas, sus mundos. Decenas de casas habían caído y con ellas el futuro de esa gente. Algunos habían desistido y estaban recogiendo sus cosas en medio de las runas para empezar su vida por otra parte, en cambio otros habían cogido las herramientas y se disponían a construir de nuevo lo que un día había sido su hogar.
Así, el panorama de la ciudad era realmente tétrico. Parecía que las llamas lo cubrieran todo, que no hubiera salida para nada.
Aún así, había una casita que estaba apartada de todo desastre, de todo infierno. Sus paredes eran de simples tochos pero había sobrevivido a todo lo que había acabado con el resto de edificios y casas. Era simple y pequeña, sin nada extraordinario.
Pero, como había demostrado, a veces lo más básico y simple es lo que funciona y perdura.
La ciudad estaba dividida en zonas muy claras. Una de esas zonas ya hacía tiempo que estaban en ruinas. El desastre se había apoderado de ella, dejándola practicamente invisible. De los edificios de aquella zona, todos pintados de colorines, tan solo se veía alguna que otra piedra que sobresalía en medio de la runa. Vasos de cerveza estaban repartidos por el suelo, creando una rara iluminación por el fuego reflejado en ellos. Si desviamos la vista, podemos ver como una zona de pistas de paddle también había sido arrasada. Había redes y pelotas desperdigadas en todas direcciones, y un niño pequeño muy moreno miraba hacia los helicópteros que intentaban controlar la zona. Unos metros antes, podíamos ver la que era la zona musical. Bares destrozados dejaban entre oir canciones de Cream o los Rolling, todo destorsionado por el fuego y los gritos de la gente. Era una zona tétrica, una de las que había sufrido más antes de acabar derruida. También, si mirábamos a lo lejos, podíamos ver el patio de un colegio. Los niños corrían arriba y abajo, algunos ayudándose dados de la mano, otros dejando a los compañeros atrás. El caos reinaba mientras las paredes del edificio que se caía borraban todas las historietas de esos niños. A un lado, encontrábamos un gran gimnasio. Estaba pintado de blanco y rojo y tenía una forma circular que le daba un extraño punto de vista desde arriba. El fuego lamía las paredes de fuera aunque, por suerte, por dentro todo seguía intacto.
En otras zonas más reduídas la gente intentaba reconstruir sus casas, sus mundos. Decenas de casas habían caído y con ellas el futuro de esa gente. Algunos habían desistido y estaban recogiendo sus cosas en medio de las runas para empezar su vida por otra parte, en cambio otros habían cogido las herramientas y se disponían a construir de nuevo lo que un día había sido su hogar.
Así, el panorama de la ciudad era realmente tétrico. Parecía que las llamas lo cubrieran todo, que no hubiera salida para nada.
Aún así, había una casita que estaba apartada de todo desastre, de todo infierno. Sus paredes eran de simples tochos pero había sobrevivido a todo lo que había acabado con el resto de edificios y casas. Era simple y pequeña, sin nada extraordinario.
Pero, como había demostrado, a veces lo más básico y simple es lo que funciona y perdura.
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